la presencia más ácida que hubiese sentido,
ese hombre estaba ensimismado en su colmena,
yo era realmente una reina,
adivinando la curva de sus labios,
esa tarde se abriría la ruta,
"trepemos, gritemos, cantemos en el techo"
pero nadie quiso darle nada,
yo solo quería una naranja.
El problema quedaría resuelto,
más allá de este sitio, se configuran otras células.
El muchacho seguía en el periférico;
me refiero a enamorarme.
Me enterneció tu rotunda indiferencia,
el pánico de tus dientes crispantes
me tulleció tu elocuencia,
a lo mejor, los efectos del cansancio y del calor.
¡A quienes desconocemos!
para no despertar a las mujeres
vemos relámpagos a la distancia...
¿pq tardas en regresar?
bastará salirse de la autopista por un minuto si quiera, para sentir los pedrazos en cualquier parte...
ajeno a todo lo que ocurre en torno,
preparo un fuego para recibir este momento,
creo que estás inmediatamente de acuerdo,
lo veo en tu asentimiento burlón,
pero será necesario conseguir más agua
y despejar la autopista...
para que antes de llorar al menos pueda vislumbrar
a lo lejos,
tu ciudad.
Gracias J.C, por tu magia