sueño...

Una ola de mariposas de color, me encrespó. Entonces mi cuerpo se hizo de gelatina, con las piernas abiertas y los pies como peces nadando en un mar de burbujas color metal.


Mi cama se hundió absorbida en lo inestable del suelo que me sostenía. Me encontré inmersa en un calor familiar.

De pronto mis ojos se embudaron. Me volví pequeña como un bebé.

Me encontré nadando en lava ardiente que no me hacía yagas a su paso sino que me teñía la piel de color morado. De pronto mi cuerpo de bebe estalló. Las paredes, que todavía estaban delimitando mi aparente universo no se mancharon. Mi cuerpo no tenía, en su interior, más que rosas. El cuarto se llenó de perfume color coral. Mi cuerpo no tenía forma y se encontraba por todas partes y en ningún lado. Entonces oí lo que no quería: mi propia voz diciendo que despertara. Mi propia voz sabiéndome dormida me pedía que despierte.