en la vida no hay de que preocuparse porque o te va bien o te va mal; si te va bien, no hay de que preocuparse y si te va mal, podés estar sano o enfermo; si estás sano, no hay de qué preocuparse, y si estás enfermo, podés sanar o morir; si te sanás, no hay de qué preocuparse; si te morís, val al cielo o al infierno; si vas al cielo, no hay de qué preocuparse y si vas al infierno, te vas a encontrar allí con tantos parientes, amigos y conocidos, que no vas a tener tiempo de preocuparte